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Así es la laguna con los chips de cronometraje que conocen los ‘tramposos de elite’ para mejorar sus tiempos en los medios maratones y maratones

extremesportsweb.com


Domingo, 19 de Mayo de 2024

Un experto explica cómo están consiguiendo bajar sus tiempos ciertos corredores populares obsesionador con bajar sus tiempos a través de una sencilla trampa

Así es la laguna con los chips de cronometraje que conocen los ‘tramposos de elite’ para mejorar sus tiempos en los medios maratones y maratones

Son pocos pero existen. Los tramposos en el running buscan lagunas para conseguir rebajar sus tiempos…y muchos lo consiguen.

La obsesión por conseguir ser finisher de un medio maratón o maratón sigue siendo tendencia, pero ahora se ha sumado algo más, como es presentarse en redes sociales o ante los amigos como alguien capaz de conseguir una gran marca y eso ha hecho que al tramposo tradicional se sume al tramposo ambicioso que se inventa cualquier engaño para bajar unos minutos su marca.

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Corredores entrando y saliendo del metro con su dorsal en el pecho, con la carrera ya empezada. Supuestos atletas haciendo un poco más corto el recorrido de una maratón perdiéndose entre las calles, conocidos entre los runners como los recortadores; algunos incluso capaces de ceder su dorsal para recuperarlo a pocos kilómetros de la meta. La picaresca, variada, se ha incrementado al tiempo que se siguen multiplicando los participantes y el número de carreras populares en toda Europa.

“Es muy común en las carreras, pero se están engañando a sí mismos. A mis corredores les digo que si hacen trampas no les entreno más”, dice Jessica Bonet, fundadora de Run4you.

“Hay mucha pillería, tenemos múltiples experiencias. Mucha trampa es por el postureo, para poder decir que has bajado de las tres horas en la maratón o has acabado una triatlón”, explica Juanan Fernández, director de Running Solutions, reputado organizador de pruebas atléticas. “Hacer trampas en una maratón o en una media maratón está muy mal visto”, constata Bonet, con larga experiencia como atleta y también preparando a aficionados al running en entrenamientos personalizados hasta llevarlos a las carreras.

Un experto en cronometraje a través de chip explica la laguna que conocen muchos tramposos y utilizan para conseguir ser más rápidos de los que realmente son: “Los sistemas de cronometraje con chip son  fiables pero aún no sirve para detectar la trampa si se produce en un solo punto. Siempre hay un pequeño margen de error, un porcentaje muy reducido, por lo que si un corredor no aparece con su tiempo en uno de los puntos de control no podemos eliminarlo”.

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Acabar tecnológicamente con la pillería es en la actualidad básicamente un problema de costes. No parece nada sencillo, con las tecnologías que existen ahora en el mercado, implantar un sistema de seguimiento personalizado, con un dispositivo en cada corredor, y hacerlo compatible con los precios actuales de las inscripciones en las carreras populares, que suelen rondar los veinte euros. “Un sistema perfecto existe pero cuesta entre cuarenta o cincuenta euros como mínimo por persona. Eso dispararía las inscripciones. A mi entender este no es el camino. Son precios fuera de mercado, es inviable. El coste del chip actual por persona es de dos euros”, explica un experto en cronometraje.

Un experto en ‘big data’ explica cómo detecta a los farsantes

Detectar a los tramposos en grandes pruebas atléticas urbanas, como en los maratones, y demostrar con datos fiables el fraude, se ha convertido para algunos casi en una obsesión. Los pillos quedan al descubierto en las redes sociales, donde algunos de estos cazadores del corredor tramposo publican sus descubrimientos. Jesús Lagos, Arros Runing en Twitter, es un aficionado a correr, con su pareja, que ha aprovechado su profesión como experto en big data para analizar de forma exhaustiva carreras como el Maratón de Madrid.

Los resultados de los corredores, estudiados por Lagos, se someten a la prueba del algodón. “Algunos quedan retratados”, explica. “Hay corredores que se cuelan en la Casa de Campo para ahorrarse tres kilómetros en el Maratón de Madrid; otros se saltan algunos controles, cada cinco kilómetros, o desaparecen y vuelven a entrar. Al final de la carrera observas la evolución de algunos de ellos y su ritmo de carrera se dispara de golpe”, explica Lagos.

Para este experto en big data lo que pasa en las carreras no es más que un “reflejo de la sociedad”, aunque destaca que se trata de comportamientos “minoritarios”. En el caso de la trampa en la Casa de Campo, quienes la hicieron la última vez desconocían que la organización había instalado allí un “paso oculto” para poder descubrir a los pillos.

La afición de este runner por someter a las técnicas de la analítica de datos las carreras populares ha dado incluso como fruto un libro: Análisis y Evolución del Maratón de Madrid 2007-17.

Estos son los cuatro tipos de tramposos según los organizadores

RECORTADORES. La forma más popular y extendida de intentar arañar tiempo al cronómetro, haciendo más corto el recorrido de una prueba, es subiéndose por lo general sobre las aceras y recortando en cada giro. Se adultera el recorrido establecido por la organización.

LOS DEL METRO. Una de las formas más burdas de hacer trampas es realizar parte del recorrido con otro medio de locomoción. El caso más flagrante, corredores pillados in fraganti en el metro con su dorsal para enlazar rápidamente dos de los tramos de cinco kilómetros.

CAMBIAR EL DORSAL. Ceder el dorsal a un corredor mejor preparado para recuperarlo unos pocos kilómetros antes de la línea de meta y poder hacer así postureo tras la llegada, luciendo una buena marca.

RECOGE MEDALLAS. Conocidos popularmente, de forma despectiva, como los recoge medallas: corredores que después de la salida desaparecen misteriosamente de los puntos de control repartidos a lo largo del recorrido, ubicados habitualmente cada cinco kilómetros. En el tramo final de la carrera se reincorporan, cruzan la meta, se hacen una selfie y recogen su premio.