Search
Close this search box.

“Si queréis acabar cojos un año tras un maraton como me pasó a mí, no tenéis más que seguir mi estúpido ejemplo por correr a cualquier precio…”

extremesportsweb.com


1

Jueves, 30 de Mayo de 2024

Juan Zabala explica su experiencia por ser finisher a cualquier precio tras ser advertido por su fisio de que no merecía la pena el riesgo

“Si queréis acabar cojos un año tras un maraton como me pasó a mí, no tenéis más que seguir mi estúpido ejemplo por correr a cualquier precio…”

Ser finisher puede provocar terribles consecuencias físicas. El caso de juan Zabala es un claro ejemplo de lo que no se debe hacer.

El running popular debería ser siempre una actividad lúdica que aporte salud a quien la practica. Sin embargo, cada vez hay más casos de corredores que se obsesionan por ser finishers y conseguir una marca a toda costa pese a que se jueguen su integridad física. Un caso claro de las consecuencias de una decisión ‘kamikaze’ por acabar un maratón la comparte juan Zabala, que lleva un año sufriendo por no parar a tiempo:

“Os voy a poner mi ejemplo de cómo por cabezonería y orgullo sin sentido te puedes llegar a destrozar el cuerpo y acabar cojo durante un año sin disfrutar de tu pasión que, en mi caso es correr. Ahora me pregunto si valió la pena y tengo claro que no, que si pudiera echar atrás y cambiar de opinión lo haría con los ojos cerrados.

Mi pesadilla comenzó hace un año como digo tras correr la Maratón de Madrid. Tres semanas antes de la carrera tras nueve semanas entrenando con la idea de bajar de 3:30 comenzó un dolor intenso en el talón de aquiles y acudí rápidamente al fisio. Lo que me dijo no me convenció y ahora lo estoy pagando.

[Img #59490]

El consejo era que mejor me olvidara de participar en esa edición del maratón, descansará, me recuperara completamente y volviera a preparar otra prueba similar cuando el talón estuviera perfecto. Me dio mucha rabia y no quise parar. Es cierto que rebaje el kilometraje pero no estaba preparado para parar y asumir que todo el esfuerzo lo tenía que tirar a la basura, así que seguí y terminé haciendo lo que no debía: correr la maratón.

Hice el salvaje, no dejé de entrenar y corrí como si estuviera perfecto. Crucé la meta en 3:28 pese a que hubo momentos de la carrera que el dolor era muy intenso, pero a veces la mente te hace olvidar lo que te está diciendo el cuerpo y las consecuencias son luego de las que no te olvidas en la vida.

Tras acabar el maratón y volver a entrenar comencé a sentir cada vez dolores más agudos, volví al fisio y, por supuesto, me recordó que había hecho una barbaridad y que iba a sufrir las consecuencias. El tendón estaba peor y ni con tratamiento he conseguido correr más de 20 minutos sin que aparezca un dolor insoportable. De hecho, a mi pesar, decidí escuchar por una vez a los profesionales y parar por completo. Ha sido un año infernal y comienzo a ver la luz pero me doy de cabezazos al pensar que fui tan idiota. Espero que mi ejemplo sirva para muchos que quieren ser finishers a otra costa y se obsesionan con conseguir una marca pese a que su cuerpo no esté preparado.

Tras lo que estoy sufriendo me he dado cuenta de que somos corredores populares no olímpicos, que no nos jugamos un patrocinio ni una beca, lo que nos interesa es correr y disfrutar y hay pruebas y tiempo de sobra para competir sin jugarnos la salud”.